VECINOS RUIDOSOS Foto de Ulisse Albiati

La mejor solución de insonorización que existe es aquélla que se realiza sobre la misma fuente de ruido. Por lo tanto, si es el propio vecino quien voluntariamente lo elimina, en su propia casa, se acabó el problema. Es obvio. ¡¡Debería ser tan fácil!! La pregunta del millón es ¿cómo conseguir que mi vecino quiera dejar de emitir ruido? ¿Y por qué iba a querer hacerlo? ¿Qué le podría motivar?

Infernales y molestas fuentes de ruido nocturno

Evidentemente hay que aclarar las expectativas, porque el silencio absoluto es imposible, más con las pésimas calidades de aislamiento acústico en nuestros pisos. Es inevitable escuchar algo aires acondicionados, motores eléctricos de extracción de aire, equipos de música, TV, consolas de videojuego, instrumentos musicales, pisadas o taconeo de arriba… Se trata de minimizarlo en lo posible, de llegar a un acuerdo amistoso entre ambas partes y de concienciar el problema.

Mejor llamo a la policía… y luego lo demando a la justicia

Adelante, esto es la guerra… donde ambos bandos tienen bajas, ambos pierden. Siempre ha sido así y siempre lo será. No se puede ganar una discusión. Es imposible. Nadie se convence contra su voluntad.

“Sólo hay un modo de sacar la mejor parte de una discusión: evitarla”. (Dale Carnegie, empresario)

Si llamas a la policía, en el mejor de los casos, tardarán un tiempo en llegar, perderás horas de sueño. Y suponiendo que encuentren pruebas, se denuncie al vecino y le hagan desistir del ruido… por un rato. OK, ¿y las represalias?

Luego vienen las pruebas de las mediciones de la policía, las de los peritos, médicos, pérdida de salud por años de insomnio, tasas judiciales, abogados, años de espera del juicio y ejecución de la sentencia… con suerte y si consigues que te paguen algo, descuenta gastos… Mal negocio. Y siempre pueden seguir haciendo ruido.

El problema es la estrategia ¿y si la cambiamos?

Este problema de las discusiones es tan antiguo como la misma humanidad. Algunas citas famosas relacionadas con la discusión:

“Si no puedes con tu enemigo… alíate con él”. (Refrán popular)

 

“El odio nunca es vencido por el odio sino por el amor.” (Buda)

 

“Ponte rápidamente de acuerdo con tu adversario”. (Jesucristo)

 

“No discutas con un tonto, porque primero te hará bajar a su nivel y después te golpeará con su experiencia”. (Anónimo)

 

Hoy vivimos en bloques de pisos cada vez más deshumanizados donde la gente casi ni se saluda. Los patrones de relación, basados en la tecnología de hoy día están empezando a pasar factura. Son dañinos. Absurdos. Quizás se tengan miles de amigos en Facebook a miles de km, que no se verán nunca cara a cara.

Sin embargo los que viven a 3m de distancia ya no hablan unos con otros, o cada vez menos. Puede que ni siquiera se conozcan los vecinos que dan puerta con puerta.

¿Cómo esperamos que el otro piense que al lado o debajo existe alguien a quien pueden molestar? No lo ven. Se produce el mismo comportamiento agresivo y egoista que con el tráfico. Cada uno va conduciendo en su coche, dentro de su máquina, donde la cortesía y la amabilidad suelen brillar por su ausencia.

 

“Si quieres recoger miel no des puntapiés a la colmena”.

Si quieres que dejen de hacer ruido no se lo digas a gritos. En caliente. No se obtiene nada de la gente a base de críticas, condenas, quejas. La psicología del ser humano busca la aprobación, el aprecio, lo mismo que desprecia la condena. Tengas (que la tienes) o no razón. Cualquier trabajador de un Dpto. de Atención al Cliente, lo sabe.

Ocurre que el vecino no está “formado” para atender reclamaciones. Y más en caliente de nadie. Es la reacción humana y emocional lógica. La nuestra es quejarnos enfadados, puede que a voces, pero así nunca vamos a conseguir que deje de hacer ruido. Que él quiera mantener el máximo cuidado. Al contrario.

Por ej. los grandes líderes, los inteligentes, son comprensivos, perdonan y aportan soluciones y segundas oportunidades a quienes cometen un error (así se asegura fidelidad, lealtad, máxima concentración y trabajo en adelante). En cambio el régimen del “miedo al jefe” no genera ni el más mínimo entusiasmo en el trabajador que se levanta por la mañana para ir a la empresa. Nunca dará su 110%.

Nadie acepta tener la culpa de nada. En todo caso los demás son los culpables. Incluso en la cárcel todos los criminales se sienten inocentes e incomprendidos. Justificarán sus malas acciones con razonamientos lógicos o falsos a pesar de las atrocidades cometidas. Entonces ¿cómo una persona normal puede sentirse culpable de algo tan “insignificante” como un ruido (que nos mata) / sonido que a él ni le molesta o incluso le gusta?

La psicología humana no admite críticas

No merece la pena regañar, criticar, condenar, quejarse por errores de los demás. La crítica es inútil porque pone al otro a la defensiva.

Es peligrosa porque lastima el orgullo, desmoraliza y despierta resentimiento y encima no corrige la situación. Esto es algo que en grandes empresas con buena política de gestión de personal y técnicas de motivación, saben bien. Elogian lo bueno que encuentran y por ello lo incitan y enorgullecen así a sus empleados.

“Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de él”. (Emerson, escritor).

Todo ser humano, hasta el vecino más “insoportable” tiene algo positivo que enseñarnos, algo en lo que sin duda será mejor que nosotros. Bien porque sea su trabajo, su afición, o haya tenido experiencia, etc.

 

Hay que construir una relación de amistad. Ganarse su confianza poco a poco. Ser buen oyente, animarle a que hable de sus problemas. Que se sienta apreciado. Porque nos dará la llave para poder contarle los tuyos sin forzar nada, más adelante. Tus problemas de insomnio, y consecuentemente de salud que acarrea.

A poco que tenga algo de empatía, él mismo minimizará sus ruidos. La gente, por las buenas, no es tan mala como parece, o como las idealizamos.

No es nada fácil tragarse el orgullo. Olvidar prejuicios. Es muy difícil ser comprensivo y capaz de perdonar. Pero es mucho más inteligente.

 

Solo hay un medio para conseguir que la gente haga ese algo (que yo quiero): hacer que el prójimo quiera hacerlo. La única manera de influir sobre el prójimo es hablar acerca de lo que él quiere, y demostrarle cómo conseguirlo.

Y existe ese “algo” que todos queremos: ser importantes. Es nuestro impulso más profundo. Lo decía el famoso psicoanalista Sigmund Freud.

Y hasta el “ogro” de tu vecino, quiere en el fondo, ser un buen vecino en dicho papel. Quizás el mejor. Entonces, démosle la oportunidad:

¿Te suena el estilo americano de llevarles el pastel, tarta o las galletas caseras, de bienvenida al vecindario, tan típico de las películas de Hollywood?

Solución para VECINOS RUIDOSOS

Foto de Spinadelic

¿O qué tal si le pides algún ingrediente que “se te acabó” y en agradecimiento le llevas un buen plato con una generosa porción? Ambos son más baratos que las tasas del juzgado.

Hasta le puedes invitar a tomarse algo y reconocerle en público que es un gran vecino y te ha “salvado la vida” (sin adular) o esta reunión con tus amigos. Más barato que la minuta del procurador.

Ser generosos en el elogio, mostrando nuestra mayor y más genuina simpatía.

Apelar a la suerte de tener “buenos” vecinos. Resaltar todo lo bueno, que sea verdad. El destacarles y valorarles lo positivo (quizás momentos de silencio?) porque los repetirán, orgullosamente.

Probablemente incluso desde su propio subconsciente, sin decirle nada, empezará a hacer menos ruido. Ya sabe que en ese piso vive gente y pensará: “son majos, soy buen vecino“.

Lógicamente no compensa iniciar una demanda o tener que irte y malvender tu piso con la consecuente mudanza a otro, donde tampoco sabes qué vecinos, perros, motos, transformadores… te van a tocar.

La solución al problema es tratar de pasar de ser simples desconocidos a tener un cierto grado de amistad mínimo viable, para poder exponer nuestro problema sin culpabilizar al otro en absoluto. Será mucho más rápido, más barato, más eficaz que cualquier pleito.

Pero ¡qué difícil nos resulta a la humanidad dar ese paso! Por eso inventamos los juzgados, que por cierto, no funcionan.

 

Cuéntame, puedes exponer tu caso, ¿cuál es tu experiencia con tus vecinos ruidosos y qué has intentado para solucionarlo?

 

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